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martes, 22 de abril de 2014

Qué buscar detrás de un producto o servicio

Tradicionalmente, en occidente concebimos que, tanto los seres humanos como animales y plantas, pasamos por cuatro fases: nacimiento, crecimiento, madurez y muerte. 
De esta forma, también solemos identificar estas etapas en la vida de un producto, entendiendo el nacimiento como su creación, el crecimiento como su uso, la madurez como el declive de éste y la muerte como su desecho.
Tenemos que trasladarnos a oriente para acercarnos a una noción un poco distinta de la vida, que tal vez nos pueda ayudar a enfrentarnos de manera más responsable al consumo de bienes y servicios.

Ricardo Alves Photography
Tal como explica Walpola Rahula en su libro "What the Buddha Taught with Texts from Suttas & Dhammapada", según la idea budista, la vida es una combinación de energías físicas y mentales que se encuentran en constante cambio y que no permanecen iguales por dos momentos consecutivos: a cada instante nacen y mueren. Es decir, es perpetua y circular.

Intentar comprender de esta forma la vida de un producto o de un servicio puede hacernos reflexionar, por ejemplo, acerca de la posibilidad del reciclaje, de la reutilización de materias primas o de cualquier incorporación de mejoras en los puntos del proceso.
Sin embargo, aún es necesario ir un poco más allá. Sabemos que todas las etapas en ese ciclo de vida consumen recursos y provocan efectos medioambientales y sociales, por eso resulta indispensable diferenciarlas, desglosarlas, analizarlas, para así marcar una pequeña diferencia y valorar el impacto de cada paso. Para esto se cuenta con metodologías y herramientas específicas.

El ciclo comienza con el diseño, con la idea. Este período es de vital importancia, puesto que de él dependen cuántos materiales se utilizarán para su creación, cuáles, de dónde y cómo se obtendrán; cómo se transportarán, quién lo hará, bajo qué circunstancias y, desde el inicio, contar con la posibilidad de mejorar las condiciones socio-ambientales del entorno sobre el que se actúa.
De forma similar se evalúan las siguientes etapas:

  • Tratamiento de las materias primas.
  • Fabricación del producto.
  • Distribución y transporte.
  • Uso, reutilización y mantenimiento del producto acabado.
  • Reciclaje.
  • Gestión de los residuos
Incluso, si lo que se quiere analizar son las etapas de un servicio, siempre habrá bienes que gestionar, personas que intervienen en esa gestión, otros servicios que forman parte del proceso e impactos ambientales y sociales que, si son perjudiciales, se pueden minimizar, procurando optimizar los que, por el contrario, son beneficiosos para las personas y el ambiente.

En estos días ha tenido bastante difusión una pequeña empresa, Granja La Sierra, que sirve de ejemplo de actuación consecuente y superadora. Con su nuevo diseño de envase, su yogur ecológico se ha convertido en el primero de Europa con etiqueta compostable de bioplástico.

La globalización, el consecuente aumento de la deslocalización de industrias y la escasa regulación internacional dificultan ampliamente este análisis para las grandes empresas, dando lugar en ocasiones a graves implicancias sobre los derechos humanos o sobre los recursos naturales.
Los debates también tienden a globalizarse y lo mismo ocurre con la presión que ejercemos como consumidores.
La catástrofe ocurrida en Bangladesh hace un año, por ejemplo, parece estar sentando bases para generar un cambio profundo en el ámbito textil.
En el sector de la industria de aparatos electrónicos de consumo, importantes fabricantes se han comprometido a conseguir una cadena de aprovisionamiento de minerales "libre de conflicto".
GreenAmerica.org desarrolla actualmente una campaña para modificar una de las fases primarias en la vida de estos productos. La denuncia se debe al uso de ciertas sustancias que en China no están prohibidas y resultan muy peligrosas para la salud y seguridad de los trabajadores, con consecuencias como la leucemia por intoxicación. Según informa esta organización, más de 12 millones de personas trabajan en el sector de la electrónica en ese país.



Como consumidores, nos encontramos muchas veces ante la disyuntiva de escoger entre diferentes productos. Pocas veces tenemos la oportunidad de conocer los procesos por los que han pasado.
Podemos elegirlos en relación a factores como la proximidad (con lo que colaboramos en el ahorro de energías por el transporte, además de beneficiar a comunidades cercanas) o los materiales con los que están hechos, pero también es importante el uso que le demos durante su vida útil.
En el blog de Planchic nos ilustran al respecto con el ejemplo  de unos vaqueros. Concluyen que el impacto ecológico de esta prenda proviene un 50% de su fabricación y el otro 50% de su uso. Es decir, que debemos tener en cuenta también el uso o abuso que ejercemos sobre nuestros bienes de consumo, ya que éste va a ser decisivo a la hora de minimizar su impacto.

¿Y por casa cómo andamos? 

Fuente: Fundamentos de Programación

Durante el mes de abril hemos estado trabajando estos temas en el Módulo de Ecodiseño del Programa de Incubaeco aplicado a cada proyecto, donde se hace hincapié en la repercusión socio-ambiental de cada paso de actuación, teniendo en cuenta el ciclo completo desde la puesta en marcha, y que no termina con la entrega de nuestro producto o servicio, sino que sigue más allá.

En cuanto a las respuestas que he recibido de las encuentas realizadas y compartidas en el post anterior, se reflejan estas inquietudes o necesidades principales:

- Se requiere acceso a mayor información, en varios temas claves, veraz y que evite confusiones.

- Los consumidores y consumidoras tenemos una alta disposición a poner de nuestra parte si vemos que con nuestra acción podemos mejorar las cosas.

- Proveedores y productores son los que perciben las mayores trabas que sufre el sector concienciado con su accionar, centradas fundamentalmente en la distribución, producción, costos o falta de información.

- Consumidoras y consumidores queremos saber qué hay detrás de los productos o servicios. Las empresas proveedoras y productoras quieren que se sepa :)

¡Los comentarios individuales están siendo aportes valiosísimos de información complementaria! ¡Gracias!

Los formularios estarán disponibles permanentemente para dar la oportunidad a quien quiera de participar en este proceso.
La labor de Hacia Otro Consumo y de quienes participamos es encontrar la manera de resolver en algún grado estas necesidades e inquietudes, y otras que pudieran reflejarse durante el desarrollo y estudio del proyecto.
El objetivo es encontrar maneras  creativas y colaborativas porque, si queremos cambiar el rumbo, no podemos hacerlo transitando por los mismos caminos.
Os animo a reflexionar acerca del consumo en sí mismo, de la ética empresarial, del uso que hacemos de las cosas. Seguramente ahora estamos un poco más cerca de entender qué debemos buscar detrás de un producto o servicio.
¿Se te ocurren otras formas de seguir avanzando?

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Más información:

ComunicaRSE: Nueva legislación sobre "minerales en conflicto".

Fair Phone: Conflict-free Mineral Legislation in the US and EU

Ecointeligencia: El análisis del ciclo de vida





miércoles, 26 de marzo de 2014

¡Para generar cambios, mejor juntos!

Hoy vuestra ayuda resulta de mucha importancia.

Imagen: Rob Spedding, "Shot over Parakai with Kaipara Harbour in the background. New Zealand."


Desde Hacia Otro Consumo estamos ideando una herramienta que facilite el consumo responsable.
Pensamos en un instrumento que beneficie a todas las partes; que brinde respuestas y soluciones; que de garantías y confianza; que nos involucre y nos convierta en agentes de cambio; que genere un retorno social y ambiental que sirva de motor para seguir adelante.

En el post anterior comencé a hablaros del proyecto y ahora, para ir dándole forma, pongo a vuestro alcance dos tipos de encuestas:


El objetivo es detectar las principales necesidades, preocupaciones y disposición que nos mueven en torno al consumo responsable. De esa puesta en común lograremos sacar valiosas conclusiones para continuar avanzando.

¿Participamos junt@s del cambio?

Elegid la que más se adecue a vuestro perfil. 
Completar las respuestas demora entre cinco y siete minutos. 
Os espero por allí.

¡Muchas gracias por formar parte del proyecto! 


lunes, 10 de marzo de 2014

Palabras de otros

Tal vez hayas notado, a través de mis publicaciones, que me siento especialmente atraída por ciertas ideas innovadoras relacionadas con la tecnología y, más concretamente, por aquellas que podrían ser capaces, no solo de facilitar tareas, sino de resolver problemas y marcar tendencias.
Hoy tengo un par de cosas para contarte relacionadas con esto.

Leía días atrás unas anécdotas interesantes sobre libros que terminaron siendo escritos por alguien que no fue quien los inició. El artículo, titulado Memorias de otros, habla de "palabras de otros" que se convierten en nuevas historias.
¿Es acaso la característica de cualquier proceso creativo partir de elementos ajenos, ya existentes?

"We are words... we create literature / Somos palabras... creamos literatura" (Ilustración de James Koehnline)


Algunas lecturas disparan un hilo conductor que comienza a unir ideas de una forma particular, como si ellas hubieran estado a la espera de esa frase que las relaciona y les otorga un nuevo sentido, dando lugar a un pensamiento personal, único y ¿creativo?
Vista de esta manera, la creatividad podría estar dada por la forma como se enlazan algunos elementos existentes. Algo que ocurre, a menudo, también en el ámbito científico.

Recuerdo que, hace unos años, en el empeño por querer explicar parte del comportamiento de las plantas, científicos británicos comprobaron que estas tenían la capacidad de comunicarse entre sí para advertirse de peligros. No precisamente con palabras, sino con la emisión de señales químicas.

El botánico italiano Stefano Mancuso,  uno de los fundadores de la Neurobiología de las Plantas, dice que los vegetales cuentan en su "vocabulario" con unas 3.000 sustancias químicas distintas; que "cada ápice de una raíz puede detectar y monitorear de forma concurrente y continua al menos 15 químicos y parámetros físicos diferentes", de una forma tan compleja y maravillosa que hay científicos que se refieren a ella como inteligencia. 


Muchos habrán sido los ensayos y experimentos, realizados por otros con anterioridad, que permitieron a estos investigadores presentar sus conclusiones.


En la misma línea, me ha llamado la atención un proyecto open source financiado por la UE, denominado PLEASED (PLants Employed As SEnsing Devices / Plantas empleadas como dispositivos de detección), que busca entablar una estrecha comunicación entre plantas y personas, por la que las plantas podrían hablarnos de los problemas del planeta.



La investigación, coordinada por Andrea Vitaletti, está centrada en desarrollar una tecnología que, mediante la instalación de dispositivos muy pequeños, sea capaz de medir, analizar y traducir la actividad eléctrica generada por una comunidad de plantas.
Pretende salir  del espacio controlado de un laboratorio para estudiar las respuestas en ambientes naturales, no regulados, con estímulos ambientales imprevisibles.
El mundo vegetal, ninguneado durante siglos, conforma el 98% de la biomasa de la Tierra.
PLEASED propone cederle la palabra, con el propósito de crear una red mundial de medición de cambios medioambientales y volcar esa información en agricultura de precisión y certificación de agricultura orgánica.
Para el botanista británico Anthony Trewavas, "las metáforas ayudan a estimular la imaginación investigadora de los buenos científicos".
Metáfora o no, a quienes integran el proyecto PLEASED los anima pensar en que "llegará un día que, de pie en un jardín, observarás las flores... y ellas te devolverán la mirada. O, tal vez, tendrán algo que decir de ti".


Con todo esto, además de querer colaborar en la difusión de tan interesantes iniciativas, quería compartir mi visión de la fuerza transformadora de las palabras. En este caso, palabras de otros que se convierten en nuevas historias, en memoria, en ideas innovadoras que comunican; vida que se traduce a palabras y palabras que generan acción.

Silencio. ¡Shhhh...!

Hay silencios hechos de palabras agazapadas en los filos de las sombras.
Silencios oscuros, esos que no nos gustan.
Hay silencios hechos de palabras recostadas en los claros. Esos que disfrutamos.
Hay silencios hechos de palabras tímidas.
Otros hechos de certezas.
Pero, cuando el silencio ya no encuentra palabras es porque las hizo todas suyas, y es imposible escribirlo.
Sólo hay que tirar los lápices y animarse a escucharlo.


Algunas palabras silenciosas, de Cocó Galli.


El alma de Hacia Otro Consumo está impregnada de palabras que nacen en otros y que cobran un significado especial, reordenándose en cada entrega, para continuar un rumbo desconocido y transformador.
Hoy, muchas de ellas pujan por hacer visible y compartir el proyecto que están gestando: una herramienta innovadora que facilitará y guiará en el consumo de productos responsables, respetuosos con la sociedad y con el medio ambiente.
Me hace muy feliz poder comunicar que la iniciativa de Hacia Otro Consumo se encuentra ya en etapa de incubación. Es uno de los proyectos apuntados al programa integral de Incubaeco 2014, la plataforma "por y para ecoemprendedores", que conforma un fuerte ecosistema junto a seleccionadas entidades colaboradoras.
Pretende ser un instrumento participativo, que nos empodere como consumidores y que permita transformarnos en agentes de cambio. Por eso, tus palabras no solo serán bienvenidas, sino incluso fundamentales para que vaya cobrando una forma cada vez más nítida.

Te invito a participar con nosotr@s de su evolución, también a través de estos canales de comunicación:




Puedes empezar preguntándote: ¿cómo sería la herramienta ideal que me ayude a consumir productos responsables?

¡Estaré encantada de leerte!



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Fuentes y más información:

Memorias de otros, por Carlos Bautista Rojas, en algarabia.com

Talking plants could speak planet's problems

Plantas cyborg y estímulos ambientales

Cuando las plantas se convierten en cíborgs

Proyecto PLEASED

Stefano Mancuso: The roots of plants inteligence, TED Talks

Las plantas se comunican entre sí para advertirse de peligros

The internet of vegetables

Plantas... ¿inteligentes? Cambia la percepción de la flora

Imagen de llave: sapereaude3.blogspot.com.es





jueves, 19 de diciembre de 2013

Rebelión en la ciudad


Imagen: Guille MenkuiRuiz

Los animales de granja tienen ese qué se yo...

En personas básicamente urbanitas, como puede ser mi caso, es probable que generen sentimientos encontrados: de nostálgica ternura, al recordar, por ejemplo, los cuentos a los que tuvimos acceso siendo pequeños, las figuras para manipular, los dibujos animados; de genuino entusiasmo, como cuando organizamos la primera incursión a una granja cercana; pero también de máximo asombro, como el que experimentamos a través de nuestro sentido del olfato, al comprobar lo diferente que resultó la realidad a esas idílicas instalaciones que habíamos imaginado; o incluso de absoluto rechazo, si además nos llevamos de allí un recuerdo, de los que cuesta quitar de la suela de nuestros zapatos.
Esta confrontación de emociones tal vez ha disminuido desde la aparición de los exitosos juegos de granja multimedia. Aunque recuerdo el placer mayúsculo que experimenté al descubrir cómo bloquear estas aplicaciones en Facebook para dejar de recibir invitaciones.

Guiños aparte, podemos ver que de una forma u otra estos mansos animales nos acompañan desde el principio de nuestras vidas.
Incluso como especie; los inicios de este vínculo se remontan al período Neolítico, cuando optamos por capturar y domesticar animales para criarlos y obtener múltiples productos a partir de ellos. Estas labores, junto con las primeras actividades agrícolas, lograron reducir la incertidumbre que nos suponía la alimentación hasta ese momento.

¿Será el resultado de nuestra memoria individual y colectiva lo que los acomodó en el estrellato tecnológico del mundo de los juegos?
Me resulta por lo menos curioso el hecho de que podamos dedicar horas y horas a cuidar y armar con esmero una granja tras una pantalla, cuando quizás jamás hemos estado en una realmente.
Hemos llegado a un punto que no comemos lo que cuidamos ni cuidamos lo que comemos.

Y la incertidumbre alimentaria vuelve a presentarse.

Sin embargo, nuestro interés sí está puesto en la alimentación y su relación con nuestra salud y con el medio ambiente; también en los mecanismos de producción y sus repercusiones climáticas o sociales.
Según los últimos informes sobre los hábitos de compra y los valores ecológicos a nivel internacional, existe un elevado deseo por parte de los consumidores de aumentar las compras de productos ecológicos, pero los porcentajes demuestran que aún estas prácticas de consumo son bastante menores que las pretendidas.
Tal vez ahí radique la popularidad de los juegos de granja frente a las granjas reales, en que suelen ser mayores nuestras intenciones que nuestras acciones.

De esa popularidad se sirvió, curiosamente, una agencia de publicidad este año. Para enviar el mensaje que quería hacer llegar la FAO, de que "millones de personas no tienen agua para regar los cultivos y poder comer, ni tan siquiera para beber", los 45 millones de usuarios de Farmerama vieron cómo sus granjas quedaban devastadas por las sequías. La impactante acción sirvió también para recaudar fondos y promover acciones reales en granjas reales.

Aprovechemos que estamos en fechas festivas y, por lo tanto, propicias para renovar nuestros propósitos. Los míos consisten en fijarme metas responsables y realizables que generen transiciones hacia otro consumo.

Treehugger


¿Cuáles son las tendencias en sostenibilidad?

Las ciudades del futuro parecen tender, entre otras cosas, a la autosuficiencia energética y al autoabastecimiento alimentario.
La agricultura vuelve a la ciudad en forma de huertos y de cubiertas verdes, horizontales y verticales, que se instalan tanto en espacios públicos como comunitarios y privados, integrando la naturaleza al núcleo urbano.

¿Por qué cambiar nuestra forma de alimentarnos?

Mantener el ritmo de nuestra alimentación actual, en cantidad y calidad, con producciones que recorren distancias kilométricas para ser consumidas, con la enorme inversión energética implícita en el transporte y la consecuente explotación humana y de recursos, no es viable ni justo ni sostenible.
Disminuir la ingesta de productos de origen animal, hacia un consumo más vegetal, sería beneficioso para nuestra salud ya que, al reducir las proteínas de nuestra dieta, lo haríamos también con una serie de enfermedades provocadas por esos excesos.
Si incorporamos alimentos provenientes de la ganadería ecológica estaríamos promoviendo la cría de razas autóctonas en libertad. Estos animales son amamantados hasta los ocho meses; luego continúan su alimentación con productos naturales, sin piensos ni estimulantes que aceleren su crecimiento y engorde. De esta forma estaríamos colaborando con el fin del maltrato animal a nivel industrial.

Más ventajas de la agroganadería ecológica:

  • Contribuye a paliar el cambio climático.
  • Reduce residuos.
  • Produce alimentos saludables y nutritivos.
  • Protege la salud de los agricultores, al evitar el uso de pesticidas y otros productos tóxicos.
  • Fertiliza la tierra y frena la desertificación.
  • Favorece la retención de agua y no contamina los acuíferos.
  • Fomenta la biodiversidad.
  • Mantiene los hábitats de animales silvestres.
  • Promueve los circuitos cortos de comercialización.
  • Preserva la vida rural y la cultura campesina.
  • Es socialmente más económica.
  • Permite una verdadera seguridad alimentaria
  • Impulsa la creación de puestos de trabajo con remuneraciones justas.
  • Devuelve al campesino la gestión de sus tierras, sin dependencias.

Una extraña metamorfosis ocurre cuando comenzamos a hacer consciente el lugar que ocupamos dentro de la naturaleza.
Nuestras buenas intenciones, a veces excedidas, si no tienen en cuenta el alcance y las consecuencias de nuestras decisiones pueden echar por tierra los propósitos de cambio en nuestro consumo.
Cada año, cientos de aves de corral son abandonadas como efecto indeseado de esta "toma de conciencia".
No podemos permitir que nuestros deseos generen una situación peor de la que se quería escapar.
En muchos aspectos estamos viviendo una verdadera esclavitud urbana que requiere una rebelión.
Nuestras decisiones de consumo se constituyen en acciones políticas que marcan un rumbo, por lo que debemos tener claro hacia dónde queremos ir y enfocarnos.
Si queremos sentirnos parte de la rebelión urbana debemos impedir que degenere en nuevas incertidumbres cíclicas, al mejor estilo Rebelión en la granja, de George Orwell.

"Sin un mundo rural vivo, nuestra seguridad alimentaria está gravemente amenazada. Es fundamental una perspectiva de solidaridad campo-ciudad." Esther Vivas 





¡Que tengas unas felices fiestas!

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Fuentes y más información:

Hazte Sostenible: informe hábitos de consumo
Conciencia Eco: informe consumo y medio ambiente
El blog verde: maltrato animal en la industria
El blog verde: agricultura ecológica
Esther Vivas: consumo agroecológico como opción política
Acción Ecológica: soberanía alimentaria
Vida Sana: agricultura biológica
Blog Anida: agricultura en la ciudad
Libro: Rebelión en la granja, de George Orwell. Referencia

Ejemplos de refugios y santuarios veganos en España:



Voluntariado en eco-granjas (internacional):



Amadrina o apadrina animales de granja (algunos ejemplos en España, pero seguro encontrarás similares en tu país):

Ecocolmena: colmenas y miel ecológica
El bosque mágico: las cabras y sus productos
Mas Claperol: las vacas y sus productos
Huertos de Ocio: las gallinas en casa o en la escuela


O simplemente adopta:

Scooby: un refugio seguro para perros, sobre todo Galgos, gatos, burros y animales rescatados de criaderos industriales, que puedes adoptar.



sábado, 16 de noviembre de 2013

Viajes que inspiran: Te cuento de Cuba

Un viaje en el tiempo, y un viaje hacia otro mundo posible.
¡Ojalá su semilla germine en nuestro mundo loco!

Calle de La Habana (Cocó Galli) 

Nos alojamos en casas de familia, lo cual hizo más rica la experiencia aún.
Son un pueblo maravilloso. Un pueblo digno, entero, creativo, solidario.
Hasta el tiempo cambia de dimensión por allá. Miden el tiempo con otros relojes, no el del eficientismo, sino con el suyo propio.
Descansan sobre una solidaridad y unión, que podría llamarlos los inventores de las redes sociales. ¡Son hormigas gigantes! ¡Y relajadas! ¡Y de sonrisas amplias! ¡Y de brazos tendidos!
Las miradas de los cubanos invitan y las caderas de las cubanas acompañan.

Algunos ejemplos:

Si te enfermás, allá: te preguntan tu nombre, después qué te duele; luego la doctora (en mi caso) te diagnostica, el enfermero te aplica la inyección, juntos te dan las cremas para el tratamiento y sólo después te preguntan si tenés obra social.

Si te perdés, allá: inútil que busques un mapa, ni que consigas un teléfono, ni que te conectes a Google. Un cubano o cubana (a partir de los ocho años ya se dan maña) te dirán cómo llegar, mientras entablan una interesante conversación contigo.

Si te encontrás de madrugada caminando por cualquier callecita oscura (de noche en La Habana se ven las estrellas), lo más grave que te puede pasar, y a lo único que le podés temer, es que algún cubano te haga, elegantemente, saber: mi vida, que la noche es de los dos (convite que podés rechazar gentilmente).

Todas las personas con las que conversé, adultos, niños, hombres y mujeres saben dónde queda Mar del Plata.

Creo que Cuba es mucho más Martí que Fidel. 
Cuba es, no parece.
Cuba no es servil, es solidaria.

Como verás, Cuba me enamoró. Con sus grandes y viejas casonas en mal estado; con sus playas maravillosas; con su falta de productos de limpieza y con sus ropas impecablemente blancas; con su falta de vidrieras y sus mujeres elegantes; con la salud física y espiritual de su gente; con sus farmacias desprovistas de Rivotril, con sus bancos que cierran las puertas para almorzar, con su falta de packaging y de basura; con su falta de papel y los cuadernos impecables de los chicos; con su dignidad y sus "atrasos"; con sus interminables colas en Coppelia (la heladería), con la  mirada de una juventud espiando internet; con ese sentimiento que tienen de sentirse parte, de ser ellos su país, con lo bueno y con lo que quieren cambiar o superar.

A Cuba vuelvo.
¡¿Qué más?!

Arq. Cocó Galli 
Mar del Plata   


"Arte soy entre las artes y en los montes, monte soy." En referencia a la obra Versos Sencillos (1891) de José Martí. (Cocó Galli)